
"En la vida hay tristeza. Y también alegría. La tristeza me muestra quién soy y cuáles son las cosas verdaderamente importantes para mí. La alegría me muestra lo increíblemente maravilloso que puede llegar a ser todo esto. La tristeza me ayuda a comprender lo bueno que han sido las cosas que tuve y que viví. La alegría me da una visión maravillosa de un solo golpe de vista y me estimula, mostrándome cuánto mejor podría llegar a ser. Si no existiera la posibilidad de sentir tristeza no tendría manera de vivir más plenamente mi alegría de todos los días. Por eso creo que, tanto mi tristeza como mi alegría suman a la riqueza integral que me ofrece la vida.
De mi tristeza nace mi fuerza, con mi alegría aprovecho esa fuerza de manera positiva. En medio de la tristeza aprendo lecciones profundamente dolorosas, para crecer, y en la alegría construyo cosas buenas a partir de lo que aprendí. La tristeza llegará a visitarme todos los días, y también vendrá la alegría. Cada una de ellas tiene su lugar en mí a la hora de llenarme la vida de riqueza, pero por sobre todo... de sentido. "
De mi tristeza nace mi fuerza, con mi alegría aprovecho esa fuerza de manera positiva. En medio de la tristeza aprendo lecciones profundamente dolorosas, para crecer, y en la alegría construyo cosas buenas a partir de lo que aprendí. La tristeza llegará a visitarme todos los días, y también vendrá la alegría. Cada una de ellas tiene su lugar en mí a la hora de llenarme la vida de riqueza, pero por sobre todo... de sentido. "
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