El valor de la palabra de una persona es mayor que miles de papeles firmados. Por eso presto mucha atención en lo que digo. Por mi voz, salen mis pensamientos y sentimientos. Así que, al decir algo, estoy firmando un contrato mucho más sutil, uno que nadie se va a olvidar. Hoy, por la falta de confianza, la palabra esta devaluada, pero en realidad todos estamos muy atentos a lo que el otro dice. Y si hay una falla, entonces estamos listos para corregirla. Para hacer que exista coherencia entre mis palabras y mis sentimientos, tengo que generar una poderosa conciencia de que soy mucho más que mi parte física; soy un ser espiritual y como tal, la Verdad es mi cualidad original. Tomá de mis palabras lo que sentis al escucharlas y quizás tambien, lo que digo.
Hola Leo ya un tiempo, espero te encuentres bien...sigues con esas palabras...por favor no te acabes el alma con tantas...Saludos Atte Rafa (Nenu)
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