Podés estar contento, aún cuando no lo estés. Podés adoptar una actitud positiva, aunque no haya a tu alrededor circunstancias positivas a la vista. La más minúscula de las luces puede brillar hasta en la más profunda de las oscuridades.
Algunos pueden considerarte un tonto por ver oportunidades, mientras estás en el medio de terribles problemas. Pero vos sabés que concentrarte en lo positivo es lo más útil y realista que podrías llegar a hacer. La sensación de malestar no sólo no es placentera para vos mismo ni para los demás, sino que tampoco sirve para lograr nada que valga la pena. En cambio, cuando todo indique que tenés que sentirte desdichado, no escuchés, no comprés esa idea. Enfocá la mirada en dirección a las oportunidades y concentrá tu energía en lo mejor de ellas. Vas a poder reconocer la realidad de lo que es, la realidad de tus problemas, sin permitir que envenenen tu actitud. Después elevá la mirada, mirá al frente y movete en dirección a lo mejor de lo que pueda llegar a ser. "Hay que ponerle el pecho a las balas" dice Lucas y yo te digo que "no comprés esa idea de que todo está mal", porque viene fallada.
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